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Valuación de Empresas

Sintéticamente, en todo  proceso de valuación  se  comienza con el análisis de la información histórica y  se procede asimismo a su depuración, a los fines de contar con los datos relevantes y libres de errores. Luego se elaboran los supuestos que permiten estimar el flujo de caja libre para el período explícito de la proyección. A continuación se estima el costo de capital  y finalmente se obtiene, por descuento de flujos de caja, el valor del caso base, incluyendo el valor de la continuidad de la empresa, esto es, el valor que se genera más allá del período explícito de proyección. Toda valuación debe reunir dos cualidades básicas e indispensables: que sea coherente con los planes, la historia y el contexto en el que se desarrolla la empresa;  y que los supuestos gocen de la  robustez necesaria  a la hora de las proyecciones de escenarios alternativos.

Si bien la valuación por descuento de flujos es técnicamente lo correcto (al contrario de la errónea costumbre de tomar como valores indicativos a los contables), el análisis hasta aquí descripto, recién ha comenzado. ¿Por qué? Por que  hasta aquí estamos hablando de un análisis estático, que nos  provee de  una estimación  en un ambiente homogéneo, en el cual  la volatilidad es igual a cero y no existe incertidumbre. Pero en el mundo real, las condiciones de los negocios son muy cambiantes, y ello es más notorio en economías emergentes como la mayoría de las latinoamericanas. Lo concreto es que, al existir incertidumbre,  el nivel real de los flujos de caja generados por la empresa, podrían diferir en exceso o en defecto respecto del  proyectado, y ello con una cierta probabilidad de ocurrencia.
¿Cómo resolvemos entonces esa incertidumbre? ¿Cómo dotar de realismo a los modelos valorativos? Existe una poderosa técnica llamada Simulación de Monte Carlo, la cual se aplica para cuantificar el nivel de incertidumbre del cash flow proyectado. Esta técnica supera claramente a los típicos diseños de escenarios posibles, del tipo pesimista, normal y optimista, y supera aún más a los limitados análisis de sensibilidad que se refieren a variables aisladas. En efecto, en la Simulación de Montecarlo, se consideran todas las combinaciones posibles dado que tiene en cuenta la distribución completa de los posibles resultados. Sin embargo, ésta sólo estima el rango de probabilidad en que puede situarse el cash flow pronosticado y no considera las alternativas estratégicas que tiene el management y lo que puede hacer en cada situación. En efecto, como es sabido por cualquier gestor de valor,  los directivos  no permanecen sentados  viendo cómo se generan los flujos de efectivo, sino que, por el contrario, evalúan muchas alternativas y realizan numerosas consideraciones y abstracciones sobre el negocio. De hecho, valoran opciones sin un procedimiento formal. Due Diligence Advisory Group Argentina aporta en sus valuaciones, ese procedimiento científico y formal mediante las opciones reales. Con esta técnica, podemos no solo cuantificar el resultado de una decisión, sino también conocer cuál es el momento ideal para llevarla a cabo.

La técnica de las opciones reales deviene indispensable en la identificación de los resortes y conductores de valor, al indicarnos cuál es el mejor camino a seguir dado un ambiente de incertidumbre, valorar cada alternativa de decisión estratégica y optimizar el momento de su ejecución. Además, las opciones reales también pueden crearse para aprovechar oportunidades futuras. De esta forma, las opciones reales constituyen el eslabón que permite vincular las finanzas con la estrategia de la empresa, es decir, el que, el cuando, el como y el cuanto.
 
Cuando las opciones reales  son identificadas (que es lo principal) y luego valoradas, logramos que el riesgo trabaje a nuestro favor, al  aprovechar las situaciones de upside y minimizar las situaciones de downside. 







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